La dureza, la fragilidad, la temperatura… son cualidades que miden características específicas de objetos, de una parte del cuerpo, o de un producto. Del mismo modo, el pH es esa cualidad que indica su carácter ácido o básico.

De forma genérica, el pH puede ser ácido (menor a 7) o básico (mayor que 7). Aunque en el caso del cabello y la piel, el pH neutro seria de un 5,5. En peluquería, hablaremos de ácidos cuando tratemos sobre productos por debajo del pH neutro del cabello, y de básicos cuando estén por encima de este índice de 5,5.

Pues bien, al igual que la temperatura es importante a la hora de moldear nuestro cabello, además de otras cosas, el pH es muy importante a la hora de fijar correctamente el color.

Para que el tinte quede bien fijado, debe penetrar en la parte más interna del cabello. Para ello, debemos conseguir abrir la cutícula (la parte más externa del cabello), y ésto lo conseguimos con el pH de los productos que utilizamos.

Así, cuando utilizamos un tinte, lo mejor será utilizar uno de dos tiempos:

  • En su primera fase, deberá tener un pH alcalino, ya que los productos básicos abren la cutícula, y permiten que el pigmento entre en su interior.
  • En su segunda fase, deberá tratarse de un producto ácido, ya que así la cutícula se cerrará, haciendo más duradero el pigmento dentro del cabello tras aprisionarlos dentro del mismo.

Una vez aplicado el tinte, la mejor forma de mantener el color al lavarlo, es con agua fría y champús de pH ácido, con tal de obtener el mejor resultado final.